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El hambre: una de las enfermedades más comunes en África

Es una verdadera vergüenza para la humanidad que a las alturas del siglo XXI todavía mueran personas por causa de la desnutrición. El hambre es un problema crónico en países como Haití, Angola, Burundi, Chad, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, Eritrea, Etiopía, Mozambique, Ruanda, Sierra Leona y Zambia. Como podemos advertir, muchos de los países que les menciono pertenecen al continente africano. El despojo de miles de años de esclavitud y colonialismo deja secuelas desastrosas, como es el hambre crónica que padecen millones de africanos en este minuto que vivimos. Además, otras causas como las guerras internas, la subida incesante de los precios de los alimentos, la corrupción de los partidos políticos de turno, los desastres naturales han hecho mella en la maltrecha o inexistente economía nacional de cada una de las naciones mencionadas.

No es necesario que cada año los líderes progresistas hablen del hambre que asola a pueblos africanos enteros en las Asambleas Generales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Solo hay que ver las fotografías de niños y niñas africanos desnutridos para notar la grave situación que viven regiones donde no habrá jóvenes, ya que se están extinguiendo poco a poco. A pesar de la labor de los voluntarios que pertenecen al Programa Mundial de Alimentos (PMA) la situación de los ciudadanos de los países que les mencioné al principio es precaria.
Específicamente el trabajo de los voluntarios que trabajan para el Programa Mundial de Alimentos (PMA) consiste en repartir de la manera más equitativa posible la comida donada por países desarrollados u organizaciones sin ánimo de lucro u Organizaciones No Gubernamentales (ONG).
En muchas ocasiones los voluntarios son extranjeros que van a los países necesitados para llevar la comida. En ocasiones arriesgan sus vidas entrando en territorios marcados por las guerras fratricidas, que han sido alimentados por las grandes potencias extranjeras, que solo buscan diezmar a la población, para adueñarse de la riqueza natural de África. Se han dado casos de voluntarios asesinados por paramilitares o buscadores de diamantes. Esa es la triste realidad del voluntariado en África. No todo es un camino de rosas. Sin el apoyo de las grandes instituciones mundiales no podremos hacer nada por mejorar las condiciones de vida de las personas que sufren diariamente las secuelas de la pobreza, el hambre y el desplazamiento forzoso.
Tenemos que unirnos a la campaña mundial que se realiza en estos momentos y que pretende sensibilizar a los más indulgentes con respecto a esta triste realidad. Es una necesidad prioritaria de las personas de bien, que se consideran ciudadanos progresistas.

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dona

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